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Crítica al Darwinismo Político Romualdo Retamal Maureira |
Porque
la verdadera belleza del vuelo no se encuentra ni en el despegue ni en
el suave aterrizar sino en el equilibrio ingrávido del ave, así también
la verdad humana se encuentra entre lo primero y lo último, entre el
acto consciente racional radical y aquel desmedido imaginario ideal,
entre lo legítimo y lo ilegal, entre lo bueno y lo malo, entre lo que
uno es y no es. Los contrarios, que se oponen aparentemente sin
reconciliación, dejan siempre, en el campo de batalla, bajo los
cadáveres secos de la disputa diaria, un signo, una señal, que sólo el
sabio sabe descifrar y que indica el camino que se debe recorrer para
ser como lo que se debe ser.
Pasan
días, semanas y meses, viendo noticieros televisivos y leyendo diarios
(estos últimos, de derechas y de izquierdas, ecologistas y de sesgados
barnices religiosos) y de este laberinto caótico de Información sólo
queda retumbando en el cerebro la palabra más repetida en el orden
social, sólo comparable al ¡Dios mío!, en el idioma que se quiera, o, si
Ud. prefiere, en la religión que se escoja. Esta palabra es;
Democracia. Esta indefectible palabra va siempre asociada a otra, tan
baladí como la primera; Libertad. Todos los políticos del planeta las
usan como si, al salir de sus bocas, éstas se hubiesen, al fin,
reubicado en la historia para maravillar al mundo con su enceguecedora
Verdad. Los pueblos desesperados de miseria, sin
esperanzas, también las usan, pero éstos las dicen gritándolas y en
multitudes, los políticos no, las dicen endulzando la voz, con un toque
casi dramático, saboreándolas, sabiendo que, en esto, no habrá
controversias y que quizás hasta saque aplausos. Pero, ¿Qué significa
Democracia?, no etimológicamente, eso lo saben hasta los ciegos. Digamos
mejor, qué significa en la realidad concreta del cada día de un
ciudadano común y corriente?
Le
hice esta simple pregunta a un prestigioso sociólogo chileno. Después
de escucharlo veinte minutos sin interrumpirlo le hice una seña de
esperar un poco, cuando se calló le lancé: ¿Me
podrías explicar todo lo que me has dicho pero de una manera más
simple?. Al principio el sociólogo me miró con extrañeza, luego amagó
algo como una casi sonrisa, luego me dijo: Mira, se me viene una imagen
que podría explicar en parte este indefectible concepto como tú dices.
Se me ocurre que en el segundo que detona una bomba desfragmentándose en
cientos de miles de segmentos, éstos trozos metálicos representarían
grupos humanos. En esta imagen son muy importantes la bomba y los
segmentos, Cada grupo humano tiene su propia historia y su propio
concepto de lo que significa para ellos la Democracia. Todos nacimos del
mismo fenómeno, la bomba, pero al momento de transformarnos en bípedos
nuestras historias ya no fueron las mismas.
Se
acostumbra asociar, ya esto es parte de las ideologías, la Democracia
con la Igualdad, con la Justicia (asociada a justicia igual para todos)
y, la más enigmática de todas: con la Libertad. Estos conceptos no han
sido jamás sinónimos de Democracia, afirmó con fuerza el sociólogo. El
considerarlos sinónimos es una mentira universal. La confirmación de lo
que acabo de decir es fácil; para el musulmán, para el asiático, para el
africano, para el occidental y para muchos del Nuevo Mundo el concepto
de Democracia no es el mismo, y esto es así porque tenemos historias y
culturas diferentes. El concepto de Democracia que han enseñado,
manipulado y obligado a aceptar a los segmentos occidentales desde que
apareció la palabra Democracia en los Diccionarios son la transcripción
en palabras doctas del vasallaje, de la esclavitud, de los reinos
feudales, de las monarquías y de las actuales Repúblicas
representativas. El lugar común más utilizados en occidente es la
definición de Democracia : Utilizada por primera vez, según los
historiadores de la Antigüedad a los que hay que creerles la mitad y la
otra mitad aceptarla con dudas razonables, en el siglo V A.C. en
Atenas,”Demos”,“Kratós”, es decir, “Pueblo”, “Poder”, que los
investigadores tradujeron como “Gobierno del Pueblo”??, convirtieron el
vocablo Pueblo sin especificar que ese “pueblo” no representaba que el
25% de la población, ya que las mujeres, los extranjeros y esclavos
eran, para estos efectos, todos esclavos. Por lo que respecta al Poder,
se subentiende, era el Poder de ese 25%. (Atenas tenía en aquellos años
no más que 300.000 habitantes).
Bueno, lo cierto que este
manoseado vocablo Democracia, llegó hasta nuestros tiempos, por lo
menos su esencia, de los escritos de Aristócles, o Platón (s.427 a.c.),
los investigadores occidentales tradujeron su apodo y no su nombre, que
definió el concepto democracia como: el Poder de la
Multitud (que, en política actual, podríamos definir, sin temor a decir
tonterías, como el Poder de las Mayorías). Aristóteles, su discípulo (384 a. C)
definió casi en los mismos términos de su Maestro la democracia:
Democracia es el Poder de los más. Bueno, esto fue un avance
significativo en la filosofía y en el futuro de la especie humana, pero
hay que decir también, que en los tiempos de Platón y Aristóteles, la
estructura social en la Atenas griega no había cambiado nada. Las
“mayorías” y “los más” seguían siendo el 25 % de la población.
Antes
de entrar a una tentativa de respuesta a la pregunta del millón,
formulada al final del 2do. párrafo de esta larga reflexión, creo
necesario agregar dos hechos históricos que nos guiaran directamente a
las actuales sociedades occidentales (o segmentos de la bomba) y sus
conceptos de Democracia. Esta vez no seguiré la cronología histórica.
Existe una frase célebre enseñada en todos
los ramos de Historia en escuelas y Universidades (sobre todo en
Ciencias Políticas) de Occidente. La autoría de esta frase corresponde a
Abraham Lincoln: “Gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”.
Esta frase se considera en Occidente como LA Definición de Democracia.
Lincoln pronunció esta frase en Pensilvania, el año 1863, en el
cementerio de Gettysburg, en plena guerra de secesión, como un homenaje a
sus soldados muertos. En primer lugar, el lugar no era el más apropiado
para hablar del pueblo o por el pueblo ya que en su país había una
guerra civil espantosa. En segundo lugar, en el discurso de Lincoln no
aparece en ninguna parte la palabra Democracia ¿Por qué?, porque Lincoln
no se refería a la democracia, se refería a los de su bando, a su
pueblo, a su gobierno, a la guerra que enfrentaban “por el (su) pueblo” y
“para el (su) pueblo”, es decir, fue una frase no para la Nación sino
que sólo para los que le seguían.
Vamos
a un nivel más alto, El Siglo de las Luces (s.XVIII), la época en que
La Razón derrota el Oscurantismo; Voltaire, Diderot, Montesquieu, etc.
y, el que nos interesa, Jean-Jacques Rousseau (1712 – 1778). Fue
escritor, filósofo y músico. En su novela Emilio
exponía: “la necesidad de un retorno a la naturaleza, desplegando las
naturales cualidades humanas del amor, generosidad y su sentido común”
o,“el Hombre es naturalmente bueno, pero la civilización lo corrompe”.
En su libro más célebre, El contrato social, afirma en
sus prólogos capiturales: “el hombre nace libre, pero en todos lados
está encadenado”. Para Rousseau, en su proyecto político, le atribuye la
función de soberano al pueblo. La República democrática era: “El
pueblo, como soberano, debe llevar a cabo una deliberación pública, que
ponga a todos los ciudadanos asociados en un plano de igualdad, en la
cual el cuerpo no puede decidir nada que atente contra los intereses
legítimos de cada uno. Entonces, es la función del soberano responder a
todos, ya que sin esto no existiría Estado ni soberanía”.
De
estos pensamientos tan actuales, rescatemos dos: La necesidad de un
retorno a la naturaleza desplegando las naturales cualidades humanas, y
la otra, una deliberación pública que ponga a todos los asociados en un
plano de igualdad (recordemos que se trata aquí de un Contrato).
Tentativa de respuesta
Retornemos
a la naturaleza, como afirma Rousseau, y a nuestra propia naturaleza
sabiendo que nadie nace malo. ¿Existe en nuestras sociedades la
Igualdad, la Solidaridad y el sentido común para resolver los
problemas?, ¿Existe la Salud, la Educación, la Justicia con Igualdad
para todos?, ¿Existe una distribución de la riqueza justa, equitativa,
solidaria?, ¿Hay espacios en la sociedad para ejercer una representación
popular participativa en la toma de decisiones
del Gobierno?, ¿Existe un instrumento para dirimir opiniones opuesta
sobre temas de alta importancia para la Nación, como son los Plebiscitos
y/o Referendos, por ejemplo?, ¿Existen medios de comunicación (radios,
diarios, canales de TV), donde cualquier ciudadano pueda dar su opinión,
o dar su proposición, sobre temas políticos o públicos?, y, para
terminar, ¿Existe una conciencia nacional que las riquezas naturales de
la Nación pertenecen a todos los ciudadanos por lo que no se pueden
vender ni darlos en concesiones sin la aprobación de toda la sociedad?.
Si
todas las respuestas a estas simples preguntas, basadas en la
experiencia de la especie, son NO, Ud. está viviendo en una sociedad que
puede ser cualquier cosa, menos democrática. Si las respuestas son
algunas Sí y otras NO, Ud. está viviendo en una
sociedad que le falta mucho o poco para ser democrática. Si todas las
respuestas son Sí, lo felicito, Ud. vive en una sociedad democrática.
Creo, que los ciudadanos comunes y corrientes ya les quedó claro lo que significa Democracia en su realidad concreta.
P/D Por favor, a los del Sí total, mándenme a mi correo esas sociedades para emigrar para allá.
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